Cómo cambiaron la Torá y el Evangelio a la luz de la crítica textual
Una lectura de los cambios en el Antiguo y el Nuevo Testamento, apoyada en los manuscritos y en las admisiones de los propios estudiosos occidentales.
El estudio de la historia de las escrituras anteriores mediante la crítica textual e histórica descubre hechos documentados en las propias fuentes teológicas occidentales, que muestran que los libros de la Torá y el Evangelio fueron alterados a lo largo de los siglos.
Este artículo expone pruebas textuales directas del Antiguo y del Nuevo Testamento, y de los escritos de destacados teólogos e historiadores de la Iglesia, para mostrar cómo la intervención humana y la ruptura de las cadenas de transmisión produjeron lo que estos textos contienen hoy.
La Torá y las pruebas de la crítica textual
La erudición crítica moderna sostiene que la Torá no fue escrita por Moisés en su forma actual, sino que es fruto de la compilación y edición de varias fuentes a lo largo de siglos: lo que se conoce como hipótesis documentaria.
Entre los libros del Antiguo Testamento aparece un desacuerdo numérico abierto: Segundo de Samuel (24:13) da siete años de hambre, mientras Primero de Crónicas (21:12) da tres para el mismo episodio. Una divergencia semejante se repite en el número de jinetes.
A ello las fuentes históricas añaden la ruptura de la transmisión tras el exilio babilónico del 586 a. C. y lo que se atribuye al sacerdote Esdras de reunir de nuevo los libros décadas después.
Los Evangelios y sus manuscritos
Los principales críticos textuales de Occidente reconocen que los manuscritos griegos de los Evangelios contienen miles de variantes y añadidos introducidos por los copistas en siglos posteriores.
El caso más conocido es la Coma Joánica en la Primera Epístola de Juan (5:7–8), el texto en que largamente se apoyó la Trinidad. Los estudiosos coinciden en que es una inserción latina tardía, ausente de los manuscritos griegos más antiguos, y por ello se ha suprimido de las traducciones críticas modernas.
Las notas críticas de las ediciones contemporáneas confirman que el relato de la mujer adúltera en Juan (7:53 – 8:11) y el final de Marcos (16:9–20) faltan en los manuscritos más antiguos, como el Sinaítico y el Vaticano.
Discrepancias entre los Evangelios
Los cuatro Evangelios presentan un desacuerdo histórico y textual abierto. La genealogía de José en Mateo (1:1–16) pasa por Salomón en veintiséis generaciones; en Lucas (3:23–38) pasa por Natán en cuarenta y una.
Los Evangelios difieren también en las últimas palabras atribuidas a Cristo en la cruz: en Mateo y Marcos un grito de abandono, en Lucas la entrega del espíritu, en Juan una palabra de consumación. Las tres no caben en una misma escena.
Conclusión
Las pruebas manuscritas y el trabajo de la crítica textual convergen en un reconocimiento académico y teológico de que el cambio y la discrepancia entraron en los libros de ambos Testamentos. Esto, a ojos del musulmán, deja clara la necesidad de una escritura guardada por preservación divina y libre de tales defectos: el Corán.
- Tafsīr Ibn Kathīr
- Al-Bidāyah wa-al-Nihāyah
- Iẓhār al-Ḥaqq
- Al-Jawāb al-Ṣaḥīḥ